Marie Jaëll

La música, en la forma en que se produce y se reproduce, tiene un poderoso efecto en el oyente, en su sensibilidad. El intérprete no sólo debe pensar en una obra con lo que tiene que transmitir, sino también ser un artesano de la producción del sonido por medios que han permanecido oscuros durante mucho tiempo. En lugar de separar al artista del artesano, Marie Jaëll consideró que una verdadera y profunda obra de teatro no puede ser el resultado de un « don »casi sobrenatural, sino de una aproximación al contacto del teclado que podría ser adoptada por cualquier músico. A través de un análisis paciente y profundo de la práctica musical y los movimientos corporales – psicofisiologia – su investigación la llevó a acercarse al piano sin demasiado entrenamiento mecánico y a enfocar el uso del piano en la percepción sensible del movimiento y el tacto. Uno de los principios a implementar es enfocar los esfuerzos físicos en la única dimensión que producirá un sonido o tono deseado, a una plena conciencia del cuerpo y de los sentidos. Marie Jaëll no quiso oponerse ni separar el arte y la ciencia, sino que la sensibilidad de su artista se prolongó en un análisis consciente del movimiento desde el intérprete hasta el sonido y el timbre.

El reto de este enfoque es grande: no se trata menos que de comprender las relaciones entre pensamiento, cuerpo e instrumento, y luego de saber explotar este conocimiento con inteligencia y sensibilidad. Este punto de vista enriquece al músico, ya que la interpretación musical sigue este camino desde la intención musical de una expresión sensible a la ejecución física mediante movimientos sobre un instrumento que producirá sonidos y, en última instancia, conducirá a una música que debe transmitir la sensibilidad intencional inicial.